Hoy: Joyce Mc Dougall

Graciela V. Consoli


 

Joyce McDougall tiene como psicoanalista un prestigio indiscutible. Escribiendo siempre con lenguaje sencillo pero profundo a la vez abarcó una amplia gama de temas psicoanalíticos. Surgida del ámbito del psicoanálisis francés, a pesar de su origen anglosajón, sus trabajos psicoanalíticos han llegado desde Francia a diferentes puntos del planeta y no solamente para un público psicoanalista, sino también con temas de difusión del psicoanálisis.

Casi por azar  llegó a Francia, ya que en realidad nació en Nueva Zelanda de una madre inglesa que emigró a esa tierra para casarse con su padre que era tercera generación de neozelandeses.

De pequeña solía viajar de Dunedin, donde vivía con sus padres, a la casa de sus abuelos  en la isla del sur de Nueva Zelanda. Ellos tenían allí una granja en la que criaban, entre otros animales, unas vacas Jersey que eran el orgullo familiar; pero según decían, la leche de esas vacas provocaba en la pequeña Joyce, una urticaria tan llamativa que toda la familia hablaba de ella. Curiosamente, la misma leche bebida en otro lugar  que no fuera la casa de su abuela no le producía absolutamente ningún trastorno. Ella sabía bien que la razón  de esta molestia no era la leche de las vacas, sino la presencia de su abuela paterna a la que todos llamaban Mater y a la  cual ella no quería en absoluto. Ya de pequeña tuvo conocimiento de lo que era una psicosomatosis y dice: “Tenía cinco años cuando descubrí que el cuerpo tiene su propio lenguaje”. (Teatros del cuerpo”, Cáp.  I  Mater)


Joyce Mc Dougall

En el club de teatro de la Escuela Normal de la Universidad de Otago conoció a Jimmy McDougall, quien sería su marido y con quien tuvo sus dos hijos. Ambos tenían la idea de viajar a Gran Bretaña, él para continuar con la educación de adultos a la que se dedicaba, y ella para analizarse y tal vez algún día poder realizar una formación psicoanalítica. Así  fue que luego de la Segunda Guerra  Mundial partieron con sus dos pequeños hijos hacia el viejo continente.

Al llegar a Inglaterra envió cartas a todas aquellas personas de  las que había leído sus libros y además consiguió un lugar de trabajo en el Maudsley Hospital de Londres. Se entrevistó con Ana Freud quien se sorprendió que alguien que venía de Nueva Zelanda conociera a su padre (Sigmund Freud) ya que éste no era conocido en Inglaterra, ni estudiaban su obra en la universidad inglesa. Luego comenzó  a hacer un curso sobre psicoanálisis de niños de cuatro años de duración, que dictaba la misma  Ana Freud, en la Hampstead Clinic.

Cuenta que por ese entonces había una  profundísima división entre kleinianos y anafreudianos, y cuando unos entraban a un lugar, los otros se iban irremediablemente.  Tácitamente estaba casi prohibido ir a escuchar a Melanie Klein si se estudiaba con Mis Freud, pero para Joyce  que había viajado tantos kilómetros hasta Inglaterra era también importante conocer lo que decía y lo que opinaba  Frau Klein, y  le resultó sumamente interesante e inteligente lo que ella enseñaba.

Acordando con su temperamento eligió un psicoanalista del Middle Group y asistió también a los seminarios dictados por Winnicott en el Paddington Green Childrens Hospital de Londres quien dejó en ella una impresión profunda y duradera.

Luego de dos años de permanencia en Londres, su esposo consiguió un trabajo para la UNESCO en París. Le resultó muy difícil convencer a Mis Freud que tenía que abandonar el curso ya iniciado y que recién estaba por la mitad, y luego de lograrlo Mis Freud le dio una carta de recomendación para la princesa Marie Bonaparte a quien luego visitó. Viajó finalmente a Francia para acompañar a su familia e instalarse allí con todos ellos.

Una vez en la capital francesa se encontró con que la asociación francesa se estaba fragmentando, y a pesar de su poco dominio del idioma francés se entrevistó con Lacan y con Nacht para decidir a quién seguir. Finalmente decidió quedarse al igual que su analista didáctico de entonces, el Dr. Schlumberger, en la Sociedad Psicoanalítica de París (S.P.P), de la que aun es miembro y en la que ha ocupado diferentes funciones, asociándosela generalmente con el ala más liberal de dicha institución.

Desde París invitó a destacados psicoanalistas ingleses como Winnicott, Bion y otros, a dar conferencias y supervisiones. Y fue justamente Winnicott quien escribió el prefacio  a la edición inglesa de su libro Diálogo con Sammy, publicado en Francia en 1960. Su condición de extranjera y por ende su manejo del idioma inglés, le permitió analizar a este niño norteamericano quien decidió de una manera despótica, luego de observar que ella tomaba notas en sus sesiones, que Joyce debía anotar textualmente todo lo que él decía. Este libro que fue primeramente un caso presentado en un seminario de Serge Lebovici (quien además escribió el prefacio de la edición francesa), es la descripción minuciosa de las sesiones de un niño con trastornos psicóticos y algunas notas sobre el análisis de la madre de Sammy.

Establecida su residencia en Francia con su esposo e hijos, viajó a diversos lugares del mundo. Fue convocada por el Dalai Lama a viajar al Tibet para hablar sobre psicoanálisis y tuvo que explicarle a Su Santidad algunos términos psicoanalíticos como el inconciente y  la represión; también éste le preguntó por qué las personas quieren psicoanalizarse a lo que contestó que las personas quieren psicoanalizarse porque tienen problemas, sufren y no saben cuál es la causa de ese sufrimiento. Pero sobre todo y lo primero que tuvo que explicarle fue quién era Sigmund Freud, del que sólo sabía que había sido una persona importante en occidente.

Ha tenido una presencia constante en congresos y jornadas; Ha dado conferencias y supervisiones en distintas  partes del mundo, visitó nuestro país en varias ocasiones y mantiene lazos con nuestras instituciones; ha escrito y publicado libros, y ha colaborado también en libros de varios autores; en suma ha participado de todo tipo de manifestaciones psicoanalíticas,

Su obra es una confluencia del pensamiento kleiniano, neo-kleiniano, el de Winnicott, Bion, y también del de Lacan del que siguió sus cursos y naturalmente de sus propias concepciones.

Sus trabajos son netamente clínicos y sobre ellos basa todas sus reflexiones teóricas. Un dato característico de su producción es el de narrar también aspectos personales que surgen en el desarrollo de su contratransferencia, en esas referencias permanentes a la clínica. Su lenguaje es  profundo y encierra una gran complejidad, pero expresado de manera clara, sencilla, llana y directa. Siempre resulta accesible a todo aquel que desee leer y comprender sus concepciones sobre el psicoanálisis y la cura psicoanalítica.

Ha tenido relación con otros psicoanalistas importantes  como André Green, Bela Grumberg, Casseguet Smirgel y sobre todo su gran amiga Piera Aulagnier, a quien  conoció a propósito del libro sobre Sammy, a la que, según sus palabras, extraña diariamente.

Ha publicado los libros “Diálogos con Sammy” en 1960 (Francia), primer relato del analisis de un niño; “Alegato por cierta a normalidad” en 1978 (Francia) donde introduce su concepción del antianalizando en análisis; “Teatros de la mente” en 1982 (Francia) donde habla de los momentos tempranos del psiquismo humano; “Teatros del cuerpo” en 1989 (Francia) en donde explora los trastornos psicosomáticos; y “Las mil y una caras de Eros” en 1996 (Francia) en donde retoma el tema de la sexualidad y de las neosexualidades. Todos ellos traducidos al castellano

Joyce McDougall es sin duda una autora que ha recorrido un largo camino desde su Nueva Zelanda natal hasta su destacado lugar en Francia y en muchos otros países. Desde su tierra en donde descubrió a Freud hasta el encuentro con sus pacientes que le permitieron llegar a ser la mujer y  la psicoanalista que los entendió y nos trasmitió su invalorable  experiencia.